Estudios 1 a 2
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PER090
El sermón del monte (6), el asesinato, la ofrenda y el perdón
Sexta parte del Sermón de la Montaña (Mateo 5:21-26), esta perícopa examina la enseñanza de Jesús sobre el asesinato, la ofrenda y el perdón. Jesús profundiza en el quinto mandamiento al mostrar que la ira y el desprecio hacia el hermano son espiritualmente tan graves como el asesinato mismo. Opone la letra de la ley farisaica al espíritu original de Dios y afirma que solo el perdón sincero, no la ofrenda, restablece una relación normal. La advertencia es escatológica: sin reconciliación, es la gehena.
San Mateo 5.21-26 (Reina-Valera 1909) :Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER093
El sermón del monte (9), La venganza
PER093 examina la enseñanza de Jesús sobre la venganza en el Sermón del monte (Mt 5.38-42). Jesús reinterpreta la ley del talión (Ex 21.24 ; Lv 24.20 ; Dt 19.21) al llamar a sus discípulos a la no violencia, al perdón y al amor a los enemigos. Esta enseñanza, propia de Mateo, no promueve la pasividad total, sino una respuesta pacífica que trasciende la lógica de la venganza, en consonancia con Rm 12.17 y 1 P 3.9.
San Mateo 19.8 (Reina-Valera 1909) :Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org